Sonaba el teléfono con la melodía zombi de “The Cranberries” y como se costumbre contesté.
-Hola- dije instintivamente por el auricular mientras escuchaba la voz de la otra línea.
-Milenita hola, estas ocupada. Necesitamos hablar y tiene que ser personalmente- me dijo la voz de una mujer al otro lado de la línea. Su voz sonaba melancólica, llena de tristeza y agonía, con la nariz cerrada como si hubiera llorado durante mucho tiempo, por lo cual se me hizo difícil reconocerla.
Era la madre de mi enamorado Fabián con el cual me había comprometida ya después de 3 años de noviazgo. Eso había ocurrido apenas el fin de semana, todos sabían que me propondría matrimonio, menos yo, estaba segura que mi respuesta seria si, no lo dude ni un segundo, pero el nerviosismo y la tención no me dejaban pronunciar palabra alguna, por lo que solo moví la cabeza en señal de aceptación.
Aun extrañada por su llamada, le dije si claro, aun estoy en l trabajo. Me dijo q me esperaba al medio día y así amozaríamos juntas.
Llego la hora del almuerzo y la vi llegar y enseguida fue hablar con mi jefe saludándome con un beso en la mejilla, vi atreves de los cristales como le decía algo y el miraba a ver hacia mi con cara de tristeza y preocupación la despidió enseguida con un gesto de que no se preocupe que puede ir sin ningún problema, como iba pintado las cosas, su atuendo y sus gafas oscuras me imagine q se había muerto su marido y que la boda se pospondría para mas tarde lo cual no me significaba ningún problema.
Me llevaba hacia su casa y vi como estaban todos reunidos con un rostro apenado, estaba segura q sui marido había muerto ya q al parecer no quiso tocar el tema en todo el camino hablando de cosas triviales y sin sentido q ella sabia perfectamente, al verme llegar vi a mi futura cuñada correr hacia mi abrazarme y llorar. La entendía, era prácticamente su mejor amiga estaba lista para consolarla por la muerte de su padre, eso era lo que yo creía, pero lo vi tras ella en un momento y eso me desconcertó.
Todo pintaba como que alguien había muerto, pero si no era el cacique de la familia…. ¿Entonces quien?
Tal vez ya lo sabia pero no quería aceptarlo una pequeña vocecita en mi interior me lo decía pero esa no podía ser la realidad.
Fabián murió lo asaltaron 7y el se resistió, un disparo directo en l cráneo, el hermano esta haciendo el levantamiento de cadáver y en unas horas vendrá para el velorio- me lo dijo su hermana.
Sentí como el mundo se me caía prácticamente encima todos los sueños que teníamos, toda mi vida planeada junto a el, todo completamente todo se había derrumbado, todos me abrazaban, me daban su pésame , yo no sabia q decir, que hacer, estaba como ida, las horas se volvieron minutos, los minutos se volvieron horas, era medio día, pero yo me encontraba en la mas absoluta oscuridad, mi cuerpo se sostenía por si solo yo no podía ya ni con mi propia vida, quería morir quería estar a su lado por siempre como la promesa que nos hicimos el uno al otro.
El día termino pesado, lleno de tristeza y en la mas absoluta soledad aun estando rodeada de mucha gente, en mi cuarto estaban nuestras fotos las vi con gran pena y amargura echándome a llorar cuando escuche unos pasos en medio de la sala, ese sonido era característico de su forma de caminar, creí imaginarlo y las lagrimas mas brotaban de mis ojos.
Escuche como sus pisadas venían hacia al cuarto, lo veía esperanzada, queriendo su llegada y sus abrazos, por lo menos un ultimo abrazo, un ultimo beso, y lo vi entre lagrimas, lo vi por un instante con una mirada llena de pena y melancolía, me limpie las lagrimas, y ya no estaba, parecía tan real, estaba pensando en aquello cuando uno de los retratos se cayeron, no tenia frio, las ventanas cerradas, no era culpa del viento, seguidamente se volvió a caer otro retrato, el segundo que nos habíamos hecho, luego el tercero, era demasiada coincidencia, o algo los hacia caer, curiosamente se partía el cristal de forma que separaba mi rostro del suyo, o separaba nuestras manos entrelazadas, los grifos de agua se abrieron y al entrar al baño se serraban.
La cama crujía como si un peso estuviera hay moviéndose, algo o alguien, no sabia q hacer, de la tristeza pase al miedo, del miedo a la locura, de la locura a la agonía, de la agonía al dolor que se aferraba a mi pecho tan duramente como una tenaza q me apretaba mas y mas.
Sin saber como mis manos se movieron de forma autónoma, mis pies me llevaron directamente hacia el baño son poder ofrecer resistencia, el cuarto estaba lleno de vapor y el espejo estaba empañado, mis manos se movieron automáticamente y empezaron a formar palabras con la letra que reconocí de inmediato aquellas palabras decían “ a tu lado por siempre” mientras sentí unas manos q rodeaban mi abdomen y en el reflejo del espejo empañado lo vi a el con un hoyo en su frente, son los cesos saliendo por un lado y sangre seca por su rostro, pero con su mirada tan tierna, aquella mirada del hombre que amaba. Y como al darme un suave beso n la mejilla, sentir el contacto de un viento helado en su lugar.
FIN
Dedicado para otra gran amiga milenita.